Amigo
A vos que izás mis banderas y
me cuidás de mis abismos.
Como el árbol, yo, Mujer,
mis banderas he extendido.
mis banderas he extendido.
A veces helados inviernos
como voraces abismos,
como noches de mareo,
cuando nada está en su sitio,
como mentirosos ángeles
me negaban el alivio.
Para florecerme en hojas
y en cantos sostenidos
un alguien cortó las ganas
de reelegir el suicidio,
ayudó a ordenar las horas
descubriendo su sentido
y me angeleó la casa para
desandar el frío.
Encontré sumado a mi tiempo su tiempo ofrecido,
las razones y verdades trenzadas con su cariño,
la paciencia toda de que mi corazón se hallara a sí mismo.
Y siempre lejos de su alma y de su boca estuvo el juicio.
Solo a quien bendice así una vida se lo llama amigo.
Marcela Orellana
(En RECURSOS INTERNOS -inédito-)

