jueves, 18 de julio de 2013

Amigo

Amigo
A vos que izás mis banderas 
me cuidás de mis abismos. 

Como el árbol, yo, Mujer,
 mis banderas he extendido.
A veces helados inviernos
como voraces abismos,
como noches de mareo,
cuando nada está en su sitio,
como mentirosos ángeles
me negaban el alivio.
Para florecerme en hojas
y en cantos sostenidos
un alguien cortó las ganas
de reelegir el suicidio,
ayudó a ordenar las horas
descubriendo su sentido
y me angeleó la casa para
desandar el frío.
Encontré sumado a mi tiempo su tiempo ofrecido,
las razones y verdades trenzadas con su cariño,
la paciencia toda de que mi corazón se hallara a sí mismo.
Y siempre lejos de su alma y de su boca estuvo el juicio.
Solo a quien bendice así una vida se lo llama amigo.

Marcela Orellana
                                 (En RECURSOS INTERNOS -inédito-)

miércoles, 10 de julio de 2013

¿Conoce Ud. el aceite de miedoypena?




       

¿Conoce Ud. el poder del aceite esencial de miedoypena?

Es muy probable que sí, puesto que con él se untan las palabras de trece puntas con que habla la boca de la violencia. Esta planta obtenida como repugnante resultado de un proyecto de ingeniería botánico-psicológica a partir de la combinación de genes de las amargas semillas de siete especies de penas:  penas negras, penas rojas, penas siempre, penas porque sí, penas sueltas, penas nuevas y penas viejas con los genes de las aterradoras y casi invisibles semillas de la endémica planta conocida popularmente como miedoatodo.

        Esta última se ha extendido por la totalidad del planeta dada su asombrosa capacidad de adaptarse a los suelos más desnutridos de empatía del corazón humano. Logra sobrevivir a climas altamente hostiles caracterizados por lluvias torrenciales y  devastadoras de impiadosos recuerdos. Muchas  - casi las más de las veces- acompañadas de heladas y paralizantes granizadas de enormes bloques de descalificación, amasados con lágrimas de niños y adolescentes atropellados en sus derechos por supuestos adultos transformados en maestros, padres, médicos e intendentes de escasa paciencia y grito en boca. Con altísima frecuencia tanto las lluvia como el granizo se presentan junto con vientos huracanados de desmemoria selectiva que favorecen la ingratitud que priva a hombres y mujeres, jóvenes y viejos de contemplar la abundancia de la Vida.

       Aunque su poder extremo, afirman los especialistas, radica en que el miedoatodo encuentra su máxima energía al calor de la constante comparación que ciertos individuos hacen de su tarea en relación con la de otros y así olvidan que "su" tarea nunca, jamás, de ningún modo, puede ser mejor o peor que la de otros porque el único sistema de calificación válido es el de la comparación entre los resultados y las posibilidades concretas y reales de cada sujeto al desarrollarlas. El mejor caldo de cultivo para esta devastadora especie es pues el ignorar que la maravilla de los seres radica en su unicidad y la libertad con que sus tallos, hojas y flores aceptan con naturalidad y gracia las formas con que inauguran el cielo de cada día y el horizonte de cada noche.

         Esta capacidad de adaptación de la miedoypena se ve reforzada por el poderoso sistema de raíces de la que está dotada la especie.Dicho sistema penetra en huesos, sueños, uñas y cabellos e incluso en la piel que pierde todo poder de luz. Recientes estudios afirman que los microscópicos tubérculos se diseminan de forma viral en lengua, post, dientes, sonrisas desleídas, comentarios ,mejillas y ,lo que es más grave, en ese centro inequívoco y sagrado de la palabra que es el corazón. Las mencionadas raíces se ven beneficiadas así como hojas y tallos por la constante absorción del aire de la queja, los suspiros del no-presente y los estrepitosos resoplidos que preceden a interminables retahílas de insultos en luna creciente de ira que suelen resolverse en puñetazos contra inocentes objetos como mesas y muros o puntapiés a puertas y papeleros.

         A estas alturas, amable lector, creo que usted va respondiendo al menos en silencio y piel abajo mi pregunta inicial con un ahhh, sí, entonces  conozco el aceite de miedoypena  con que se untan las palabras de trece puntas con que habla la boca de la violencia.

Marcela Orellana
(En Recursos internos -inédito-)



sábado, 11 de mayo de 2013

Amigo


Amigo

A vos que izás mis banderas y me cuidás de mis abismos.


Todo árbol se florece cuando decide en sí mismo
aceptarse el desamparo,
las excusas
y el olvido.
Descubrirse en los capullos de las hojas y los trinos
la primavera inequívoca y el invierno sutilísimo.
Comprenderse que el cielo es glorioso lienzo o nido vívido,
solo mera perspectiva o el más humano destino.


Como el árbol, yo, Mujer, mis banderas he extendido.
A veces helados inviernos
como voraces abismos,
como noches de mareo, cuando nada está en su sitio,
como mentirosos ángeles me negaban el alivio.

Para florecerme en hojas y en cantos sostenidos
un alguien cortó las ganas de reelegir el suicidio,
ayudó a ordenar las horas descubriendo su sentido
y me angeleó la casa para desandar el frío.
Encontré sumado a mi tiempo su tiempo ofrecido,
las razones y verdades trenzadas con su cariño,
la paciencia toda de que mi corazón se hallara a sí mismo.
Y siempre lejos de su alma y de su boca estuvo el juicio.


Solo a quien bendice así una vida se lo llama amigo.

                                                                 Marcela Orellana
                                                        En: Recursos internos -inédito-.