jueves, 18 de julio de 2013

Amigo

Amigo
A vos que izás mis banderas 
me cuidás de mis abismos. 

Como el árbol, yo, Mujer,
 mis banderas he extendido.
A veces helados inviernos
como voraces abismos,
como noches de mareo,
cuando nada está en su sitio,
como mentirosos ángeles
me negaban el alivio.
Para florecerme en hojas
y en cantos sostenidos
un alguien cortó las ganas
de reelegir el suicidio,
ayudó a ordenar las horas
descubriendo su sentido
y me angeleó la casa para
desandar el frío.
Encontré sumado a mi tiempo su tiempo ofrecido,
las razones y verdades trenzadas con su cariño,
la paciencia toda de que mi corazón se hallara a sí mismo.
Y siempre lejos de su alma y de su boca estuvo el juicio.
Solo a quien bendice así una vida se lo llama amigo.

Marcela Orellana
                                 (En RECURSOS INTERNOS -inédito-)

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